Alergias

Las alergias varían en severidad, desde leves hasta potencialmente mortales en casos extremos, como la anafilaxia. Los síntomas de la anafilaxia pueden desarrollarse rápidamente y afectar varios órganos del cuerpo. Algunos de los síntomas comunes incluyen:

La medicina oficial comprende las alergias como respuestas exageradas del sistema inmunológico a sustancias inofensivas en el entorno, como polen, alimentos, ácaros del polvo o pelo de mascotas. Cuando una persona alérgica entra en contacto con estas sustancias, su sistema inmunológico las identifica erróneamente como amenazas y libera sustancias químicas, como la histamina, que desencadenan síntomas como estornudos, picazón, ojos llorosos, congestión nasal, erupciones cutáneas o dificultad para respirar. 

Cuando el cuerpo entra en contacto con el alérgeno (la sustancia que desencadena la alergia), las células liberan un anticuerpo llamado IgE (inmunoglobulina). Estos anticuerpos se adhieren a células especializadas llamadas mastocitos y basófilos, que contienen sustancias químicas, como la histamina.

Cuando la persona vuelve a estar expuesta al mismo alérgeno, este se une a los anticuerpos IgE en la superficie de las células, desencadenando la liberación de histamina y otras sustancias. Estas sustancias provocan los síntomas alérgicos, como estornudos, picazón, ojos llorosos y otros.

Es esencial reconocer estos síntomas y buscar atención médica de emergencia inmediata si se sospecha una reacción anafiláctica grave para evitar complicaciones potencialmente mortales como la obstrucción de las vías respiratorias.

 

Desde la Biodesprogramación:

Para la medicina oficial es un misterio el cómo o por qué una persona desarrolla una alergia, tan solo atienden al síntoma e intentan disminuirlo. 

Sin embargo, si prestamos atención a los eventos emocionales podremos notar que las alergias no se presentan por casualidad sino que son un mecanismo de defensa arraigado en el inconsciente.

La primera fase es la llamada fase silenciosa. Cuando nos enfrentamos ante un suceso que nos sobrepasa, que tiene una carga emocional tan poderosa que nuestra mente consciente no puede comprender por completo, se activan las defensas inconscientes. Estos eventos se caracterizan por ser dramáticos, inesperados y vividos en soledad.  Nuestra mente comienza a captar toda la información de los sentidos durante el evento: las imágenes, sonidos, sabores y sonidos. Toda la información sobre el contexto en el que ocurrió el evento se almacena y se le clasifica como peligrosa. Algunos de estos elementos son los que la medicina tradicional llamará “alérgenos” puede ser una comida, una medicina, polen, etc.  A esto le llamamos un evento programante, o Bioshock. 

La segunda fase es la llamada fase ruidosa, y es lo que comúnmente identificamos como una reacción alérgica. En el futuro, cuando la persona se encuentra frente a alguno de estos elementos que se clasificaron como peligrosos, o bien un evento que le recuerde al conflicto inicial, su cuerpo reaccionará con los síntomas comunes de la alergia: estornudos, picazón, ojos llorosos, congestión nasal, etc. Esta es la forma del inconsciente de la mente para mantener a la persona alejada de eventos que puedan sobrepasarla. A esto también podemos llamarlo reactivación, o raíl. 

Recordemos también que nuestros cuerpos también tienen memorias ancestrales, por lo que algunos casos de alergias pueden estar ligados a eventos de nuestros antepasados o haber quedado grabadas en nuestro inconsciente en la etapa de proyecto sentido (9 meses antes de nuestro nacimiento y 9 meses después). Las alergias también pueden ser activadas por una relación específica, una persona puede ser el desencadenante. 

Ciertos tiempos de personalidad también son más propensos a utilizar este mecanismo de defensa, algunas de sus características son: 

Algunas alergias pueden tener un significado simbólico

El lugar del cuerpo donde aparece la alergia también puede ayudarnos a encontrar su significado: 

Solución: 

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